En «Gota» encontramos un universo visual delicado absurdo y poético donde el encanto no viene del truco por sí solo sino de la forma en que lo hace respirar escénicamente. Es un artista fino, elegante y muy juguetón
Tazas que aparecen, monedas inquietas en los bolsillos y cucharas que brotan de las mangas construyen un juego escénico lleno de poesía humor y misterio. Bajo un techo de nubes, en la calle un cubo recoge el agua que no cae del cielo. La lluvia ha desaparecido y ahora sólo nos queda el recuerdo donde la ficción y la magia se sumergen en un goteo constante de engaños teatrales. Unas gotas imaginarias se convierten en ritmos constantes de sorpresa, revelando una coreografía de imaginación y fantasía que lleva a esta creatividad a jugar con el absurdo. Una taza que aparece, un fluir de monedas inquietas en los bolsillos y cucharas que no dejan de surgir a borbotones de las mangas.