Hay magia que no se lee: se mezcla, se agita y se ve cambiar ante tus ojos. Existe un rincón de la librería donde los frascos guardan colores imposibles, donde un poco de imaginación basta para que el líquido cambie de tono y cada mezcla se convierta en un pequeño hechizo. Un taller pensado para las y los más pequeños de la casa: pequeños brujos y brujas que quieran jugar a ser aprendices de alquimista, descubrir cómo nacen los colores y preparar su propia poción para llevársela a casa.
Plazas limitadas. Inscríbete en la web de Aranfaybo, en la pestaña "Invocados al Templo".
¿Se atreven los pequeños brujos a remover el caldero?